Por Éloge Willy Kaneza
Dondequiera que vayan, los refugiados e inmigrantes llevan consigo historias de supervivencia, desplazamiento y la búsqueda de un hogar; experiencias que con demasiada frecuencia se reducen a cifras o titulares de prensa. Nyamuon Nguany Machar, también conocida como “Moon”, dio vida a algunas de estas historias humanas en su espectáculo “Gospel Messiah”, presentado en Portland, en The Hill Arts, del 14 al 16 de noviembre.

Una fusión de música gospel, poesía hablada y narración teatral, “Gospel Messiah” transforma el clásico oratorio de Handel en una reflexión sobre la migración, la resiliencia y la búsqueda universal de pertenencia.
“Para mí, este proyecto consiste en recuperar una historia que siempre nos han contado y contarla con nuestra propia voz”, explicó Machar. “El Mesías no es solo una figura de salvación. También es una metáfora de cómo sobrevivimos y encontramos un propósito después de perderlo todo”.
¿Quién es Nyamuon Nguany Machar?
Machar se describe con sencillez: “Me llamo Nyamuon Nguany Machar. Me defino como una mujer nuer del este de África, nacida en Etiopía, hija de padre sursudanés y madre etíope”.
Se mudó a Estados Unidos en 1995 y canaliza sus experiencias como refugiada en su obra artística.
“Mi arte es mi forma de recordar las aldeas que perdimos, los rostros que desaparecieron. Cuando hablo, no solo hablo por mí. Hablo por las niñas que nunca pudieron irse”.
De joven, Machar comenzó a actuar en eventos comunitarios y micrófonos abiertos en Maine, y rápidamente se ganó una reputación por su cruda honestidad emocional y la excelencia de su poesía, que a menudo aborda la guerra, el exilio, la pertenencia y la lucha cotidiana por la identidad en la diáspora. A lo largo de los años, ha colaborado con músicos, artistas visuales y grupos juveniles para crear espacios donde el trauma se encuentra con la creatividad.
“Cuando llegué a Estados Unidos, sentí que tenía que aprender a respirar de nuevo”, dijo. “La poesía se convirtió en mi aire. Me dio una forma de expresar lo que mi cuerpo había estado guardando en silencio”.
En “Gospel Messiah”, Machar traslada esa misma vulnerabilidad y fuerza a un escenario más amplio. El espectáculo fusiona la palabra hablada, la música gospel y el ritmo africano contemporáneo, transformando el oratorio centenario de Handel en un diálogo entre culturas y generaciones.
“Tomamos algo clásico y occidental y lo impregnamos con nuestra verdad”, dijo Machar con una sonrisa. “Cuando el coro canta ‘And He Shall Reign’, escucho la voz de cada madre que crió a un hijo en medio de la guerra. Ese es nuestro evangelio”.
Familia refugiada en escena
El oratorio se centra en la historia de una familia refugiada que enfrenta el desplazamiento y la búsqueda de un hogar. Moon explicó:
“En el teatro se puede ver cómo un padre, una madre y sus hijos empacan (literalmente), cargan sus pertenencias y deciden qué es lo más importante para llevar en este viaje en busca de un nuevo hogar. Me siento orgullosa de mis padres porque ahora comprendo la valentía que tuvieron que demostrar”.
Su hija y otros estudiantes refugiados locales actuaron en la obra, y su hermano compartió su poesía e interpretó al padre. Cantantes de gospel de la comunidad afroamericana aportaron profundidad espiritual y cultural.
“El gospel tiene profundas raíces en la comunidad afroamericana”, dijo Machar. “En el escenario, representa cómo las comunidades pueden expresar y liberar lo que llevan dentro a través de la expresión creativa”.
La familia refugiada que participó en las funciones en Portland era deliberadamente multicultural. Machar explicó: “Mi madre es asiática, mi hermano es mitad etíope y mitad sursudanés, y los niños provienen de Jamaica y otros países. Las experiencias de los refugiados son universales, no se limitan a África”.
La fusión de la música gospel, el ballet, la poesía hablada y la narración teatral planteó desafíos únicos.
“Todos estos elementos son tan independientes. ¿Cómo se logra que existan juntos como un solo coro colectivo? Pero ha sido un reto divertido porque te obliga a re imaginar qué puede combinarse creativamente. La poesía puede ser música; puede hacer que el cuerpo se mueva al ritmo. Ha sido una experiencia realmente increíble y me ha ayudado a crecer como artista”, dijo.
Participación e impacto del público
Machar espera que el público, muchos de cuyos miembros quizás no estén familiarizados con las experiencias de los refugiados, conecte con las emociones humanas universales transmitidas. “Empezarán a encontrar puntos en común con las historias de los refugiados. Todos tenemos el potencial de ser refugiados en algún momento. Tal vez deberíamos reflexionar más profundamente sobre cómo etiquetamos a las personas sin comprender lo que están pasando”, dijo.
Una sesión de preguntas y respuestas posterior a la función permitió a los participantes y al público reflexionar sobre los traumas colectivos, las experiencias compartidas y el poder del arte para fomentar la comprensión.
“Nuestros traumas no compiten entre sí”, señaló Moon. “Es más beneficioso comprendernos mutuamente y encontrar soluciones juntos”.
Machar dijo que mide el impacto de su trabajo a través de las reacciones del público y la retroalimentación de la comunidad. “Incluso en comunidades pequeñas, ves a tu público de vuelta en el supermercado o en la iglesia. Su respuesta me indica que mi trabajo está llegando a la gente. El arte no es solo una actuación; es defensa y poder”.
Mirando al futuro
Machar planea llevar de gira “Gospel Messiah” más allá de Maine, organizando mesas redondas y ofreciendo talleres que conecten a intérpretes, artistas y comunidades de refugiados.
“Los artistas representan un desafío para las estructuras políticas”, señaló. “Decimos cosas metafóricamente que otros temen expresar. Esta obra seguirá viva; esto es solo el comienzo”.
Quiere transmitir al público un mensaje basado en la resiliencia: “La alegría es una forma de resistencia. Permítete disfrutar de tu paz interior. No tienes que levantarte cada día intentando salvar al mundo. A veces, salvarte a ti mismo es la mejor manera de salvar a más”.





