Desde un pequeño boletín comunitario multilingüe hasta convertirse en una fuente de información de confianza para las comunidades de inmigrantes de Maine, Amjambo África ha evolucionado considerablemente desde su primera edición. Con motivo de la publicación de su número 100, cuatro personas que contribuyeron a forjar esta trayectoria; el cofundador y editor Georges Budagu Makoko, cofundadora Kathreen “Kit” Harrison, la directora de arte y diagramación Stacey Warner, y el primer editor adjunto Jean Hakuzimana, reflexionan sobre sus inicios, su evolución y lo que les depara el futuro.

Un sueño que tuvo que sobrevivir edición a edición

Cuando Makoko fundó Amjambo África, no sabía si el periódico llegaría a publicar 100 números.

Cada mes se presentaba un nuevo desafío: conseguir financiación, producir el periódico y asegurarse de que la siguiente edición pudiera publicarse.

Sin embargo, la incertidumbre nunca pesó más que la convicción de que la publicación era necesaria. “Cada mes era un desafío conseguir financiación y producir el siguiente número”, afirmó. “Pero nos negamos a rendirnos porque creíamos que nuestras comunidades de inmigrantes merecían acceso a información fiable”.

Esa convicción se convirtió en el pilar de la publicación. Desde sus inicios, Amjambo África buscó proveer información a las comunidades de inmigrantes y refugiados en idiomas y formatos accesibles para ellas. Con el tiempo, esa misión ayudó a que el periódico evolucionara hasta convertirse en una institución comunitaria de mayor alcance.

Makoko reconoció la labor de las muchas personas que contribuyeron al proyecto, entre ellas Warner, la exjefa de redacción Kathreen (Kit) Harrison y otras que ayudaron a definir su identidad visual inicial.

“Trabajar con Kit, Stacey y tantas otras personas ha sido una de las mayores bendiciones de esta trayectoria”, comentó. “No solo ayudaron a crear un periódico; ayudaron a construir una visión”.

El crecimiento del periódico, señaló, no habría sido posible sin el apoyo de su comunidad en general. “Gracias al apoyo inquebrantable de nuestros colaboradores, anunciantes y lectores, Amjambo África se ha convertido en una voz de confianza”.

Para Makoko, esa confianza sigue siendo fundamental para el propósito del periódico. “Hoy, nuestra misión es más sólida que nunca: empoderar a las familias inmigrantes con información precisa que les ayude a construir una vida mejor”.

La edición número 100 representa, por tanto, algo más que una cifra. Es la prueba de que una idea que en sus inicios luchaba por sobrevivir mes a mes podía llegar a convertirse en una institución duradera.

Además, las aspiraciones de Makoko van mucho más allá de esta centésima edición. “Mi sueño es que Amjambo África se convierta en la fuente de información de mayor confianza para las comunidades inmigrantes, primero en Maine y, con el tiempo, en todo el país”, afirmó.

“La información precisa cambia vidas. Brinda confianza a las familias, crea oportunidades y fortalece a las comunidades”.

Luego surge el desafío, y la promesa, de las próximas 100 ediciones. “Si las primeras 100 ediciones demostraron que este sueño podía perdurar, creo que las próximas 100 demostrarán cuántas vidas es capaz de transformar”.

Visibilizando las historias de los recién llegados

Para la cofundadora Kathreen “Kit” Harrison, el camino recorrido hasta la edición número 100 es testimonio del poder de una visión compartida. Al recordar los inicios, recuerda cómo el periódico fue tomando forma lejos de una redacción convencional, empezando con reuniones iniciales en cafeterías y alrededor de la mesa de su comedor.

Cuando ella y Makoko fundaron Amjambo África, cada uno aportó diferentes objetivos al proyecto pero complementarios. “Georges quería ayudar a los recién llegados a Maine proporcionándoles información importante para desenvolverse en la vida aquí”, señaló Harrison. “Yo quería visibilizar las historias de los inmigrantes recientes para que los residentes de Maine de larga estancia comprendieran tanto qué había traído a sus nuevos vecinos hasta aquí como la manera en que su llegada contribuye a la fortaleza de nuestro estado”.

Aunque ya no está vinculada formalmente a la publicación, Harrison percibe que aquellas visiones fundacionales han permanecido profundamente arraigadas en la misión del periódico.

ADVERTISEMENT

Para Harrison, lo más gratificante de apoyar el crecimiento de Amjambo África fueron las personas detrás de las páginas. “Uno de los grandes placeres de mis años en Amjambo fue formar un equipo fantástico de periodistas que habían iniciado sus carreras en distintas partes del mundo y que estaban entusiasmados por seguir ejerciendo el periodismo en Estados Unidos”, recordó. “Nos divertimos mucho trabajando juntos, superando barreras lingüísticas y culturales, unidos por una sólida ética de colaboración y el deseo de compartir la verdad”.

Ese espíritu de colaboración se extendía activamente a la comunidad. Los recuerdos más preciados de Harrison provienen de momentos en los que los miembros de la comunidad se ponían en contacto personalmente para compartir historias que querían que el periódico cubriera. El equipo documentaba todo el espectro de la vida comunitaria; desde graduaciones e inauguraciones de pequeños negocios hasta celebraciones locales, y al mismo tiempo se exploraban temas sistémicos de mayor alcance, como la equidad en la salud.

Una historia en particular resume el espíritu de la misión de la publicación. Harrison recuerda con cariño haber dado espacio a los escritos de una joven adolescente angoleña que deseaba compartir su historia personal: su huida del país, su viaje a Los Estados Unidos y cómo echó raíces en Maine.

“Dar a conocer las voces de los recién llegados al resto de los habitantes de Maine era algo fundamental”, señaló Harrison, un objetivo que sigue impulsando la publicación hoy en día.

De un boletín informativo a 100 ediciones

Cuando Warner reflexiona y recuerda la primera edición de Amjambo África, ella ve una publicación muy distinta al periódico que los lectores conocen hoy. Las primeras ediciones, comenta, tenían más bien el aspecto de un boletín informativo.

“Cuando creamos la primera edición, no contábamos con muchos elementos gráficos”, recordó Warner. “Además, imprimíamos la mitad del periódico en blanco y negro y la otra mitad en color, y las fotografías escaseaban”.

Diseñadora gráfica de profesión, Warner ha estado a cargo de la presentación visual de las 100 ediciones. A lo largo de los años, ha visto cómo la publicación desarrollaba una identidad visual más sólida, a medida que aprendía a equilibrar las exigencias prácticas de producir un periódico multilingüe con el deseo de lograr que cada página resultara atractiva y accesible.

Ese desafío ha sido especialmente importante porque Amjambo África siempre ha buscado servir a los lectores en varios idiomas. Cuando el periódico comenzó, se publicaba en cuatro idiomas. Hoy en día, esa cifra ha aumentado a siete.

“El reto siempre ha sido dar la misma importancia a cada idioma”, señaló Warner.

El equipo de diseño experimentó con distintas formas de agrupar los idiomas y organizarlos en la página. Warner considera que el enfoque actual ofrece el mejor equilibrio, tanto desde el punto de vista visual como logístico.

Sin embargo, queda un desafío pendiente. “Al colocar artículos en un idioma que no hablo, ¡es fácil perderme!”, comentó.

A lo largo de 100 ediciones, Warner también ha tenido numerosas oportunidades para experimentar en el plano visual. Al preguntarle si tiene alguna portada, diseño de reportaje o fotografía favoritos, le resultó difícil elegir.

“Como diseñadora gráfica, supongo que, desde el punto de vista visual, lo que más he disfrutado son los reportajes fotográficos que hemos realizado”, comentó.

Sin embargo, sus momentos favoritos trascienden el diseño. “En el plano personal, me hace sonreír ver a tantos inmigrantes encontrar alegría en sus nuevas comunidades”.

El trabajo en sí también ha cambiado. Puede que la tecnología no se haya transformado por completo, señaló Warner, pero la pandemia de COVID-19 obligó al equipo a replantearse la forma de producir el periódico. “Nos vimos obligados a trabajar realmente a distancia, y Zoom se convirtió en la norma”.

Su propio proceso de diseño también ha evolucionado. Ella ha aprendido qué elementos visuales funcionan bien con el proceso de impresión en papel prensa y cuáles tienden a causar problemas.

“Siempre me gusta probar nuevas ideas a nivel gráfico”, comentó. “Con el paso de los años, el proceso se ha vuelto mucho más fluido”.

Para Warner, la satisfacción va más allá de producir un periódico atractivo. “Como diseñadora, siempre es gratificante cuando a los clientes les encanta el resultado final de un proyecto”, afirmó. “Pero el periódico ha tenido un alcance mucho mayor que la mayoría de los otros proyectos en los que trabajo”. Le ha permitido sentirse conectada con algo más grande: “Es gratificante sentirse parte de una comunidad más amplia y llevarle información”.

Creando una plataforma hecha por y para inmigrantes

Mucho antes de que Amjambo África alcanzara su edición número 100, Hakuzimana ya contribuía a definir la línea editorial de la publicación.

Como primer subdirector del periódico, Hakuzimana desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de su visión editorial inicial y en la ampliación de su alcance. Su labor acabó trascendiendo el formato impreso gracias al lanzamiento de tres podcasts multilingües: Amjambo Time, Bonjour Maine y Wiriwe Maine.

Al mirar hacia atrás, Hakuzimana recuerda un equipo pequeño unido por un claro sentido de propósito. “Estábamos construyendo desde cero algo que no existía antes en Maine: una plataforma dedicada, creada por y para las comunidades inmigrantes”, afirmó.

Para Hakuzimana, el periódico nunca se trató simplemente de producir noticias. Se trataba de crear un espacio donde las comunidades inmigrantes pudieran participar en la narración de sus propias historias. Él concebía Amjambo África como “un puente para la integración”, que permitía a los inmigrantes “controlar sus propias narrativas y contar sus historias con dignidad, precisión y matices”.

Esa filosofía también marcó la expansión del periódico hacia el formato de audio. El “pódcast” ofrecía otra vía para llegar a los miembros de la comunidad, especialmente a aquellos que preferían recibir noticias e información en sus idiomas maternos.

“Escuchar idiomas familiares en las emisiones genera una sensación inmediata de hogar, confianza y validación”, afirmó Hakuzimana.

Los pódcasts ampliaron la capacidad de la publicación para conectar a las familias inmigrantes con noticias, información pública y voces de la comunidad.

Para Hakuzimana, el aniversario es, en última instancia, una prueba de que el periodismo de base puede perdurar.

“Lo que comenzó como una respuesta necesaria ante una carencia de la comunidad ha madurado hasta convertirse en una institución resiliente e indispensable”, señala.

Nota del editor: 100 ediciones y seguimos contando

Cien ediciones representan miles de páginas, historias, fotografías, traducciones, titulares y decisiones de diseño. Representan a reporteros y editores trabajando contra reloj, a traductores traduciendo historias entre idiomas, a diseñadores ajustando palabras e imágenes en las páginas y a lectores que toman el periódico en comunidades de todo Maine.

Pero detrás de este éxito hay una idea más sencilla: que las comunidades de inmigrantes merecen un periodismo creado pensando en ellas.

Warner ayudó a dar a ese periodismo su identidad visual. Makoko ayudó a crear y sostener la institución que lo respalda. Hakuzimana ayudó a definir su visión editorial inicial y ampliar su alcance.

Sus experiencias reflejan la evolución de la propia Amjambo África: pasó de ser una publicación con apariencia de boletín y recursos limitados a convertirse en una redacción comunitaria multilingüe con una presencia más amplia en plataformas impresas, digitales y de audio.

Las primeras 100 ediciones sirvieron para demostrar que la idea podía funcionar. Las siguientes 100 se centrarán en lo que esa idea puede llegar a ser. Para Makoko, la respuesta es clara: más confianza, mayor alcance y más vidas transformadas gracias a información precisa. Y, a juzgar por esa primera centena de ediciones, la historia de Amjambo África está lejos de haber terminado.